Yo a veces sufro de esto, y la verdad, creo que es normal y que todos hemos sido paranóicos en algún momento de debilidad aunque sea.
Me viene a la mente una anécdota que si la recuerdo en retrospectiva hasta me da risa, pero que en el momento tal vez pudo haber resultado frustrante y triste.
Mi vida en la primaria tenía un lado jodido plagado de un bajo autoestima, problemas de atención, gordura, problemas de postura y cosas que cuando se juntan sólo potencializan los factores para que uno sea más infeliz.
El caso es que yo viví casi la mitad de mi primaria yendo a terapias, que sinceramente siento que, en su mayor parte, fue una pérdida de tiempo y muuuuuucho dinero, pero eso a mí me valía madres.
En 5to de primaria (como a mis 9 o 10 años) la maestra Edelmira mando a llamar a mi madre explicándole que estaba defectuoso y que ya ni la chingaba, etc, y entonces le recomendó (o más bien mandó) a mis padres al "Neurofeedback". Un centro con psicólogas (que aquí entre nos, estaban guapas y dables) en donde estabas un rato conectado a una computadora con electrodos, viendo cómo se movía una bolita diario.
Cuando llegué con mis padres, el psicólogo mero mero del centro quizo hablar con los 3, y asitábamos, ya ni me acuerdo qué tanto dijimos.
Lo chistoso es que en un momento el señor me dijo: Quiero hablar a solas con tus papás, salte.
Y mientras estaba en la sala de espera, me volví un paranóico e imaginaba la discusión de los adultos; el psicólogo diciéndole a mis papás:
"Su hijo es un estorbo, no sirve, lo vamos a tener que sacrificar. Sé que ustedes lo entenderán" E imaginaba a mis padres resignados con una cara triste pero sabiendo que era algo que se tenía que hacer.
Después de unos minutos, mis padres salieron de la salita justamente con la cara que les acabo de describir.
Entonces yo me espanté y enseguida pensé: Está claro, ya les dijeron que me van a tener que matar.
Cosa que obviamente no pasó, pero viéndolo hacia el pasado en realidad es chistoso cómo yo podía asumir ese tipo de cosas de manera tan tajante, además de que yo pensaba que si el psicólogo les hubiera dicho eso, ellos se sentirían tristes porque sentirían que invirtieron mucho en un niño que de todos modos lo iban a sacrificar, no tanto por la aprensión que podían tener hacia mí (que yo en ese entocnes ya sabía que mis padres tenían cierta aprensión conmigo).
Lo del "amor fraternal" no lo tenía tan seguro.
Últimamente he tenido otra clase de paranoias, una de las más fuertes es la sensación de que alguien abra la puerta de mi casa para robarse todo, y es que viviendo en una cuidad tan pinche como el DF, creo que no es tan desubicado, además de que esas paranoias surgieron en base a que me comentaron que ya han robado 3 casas en mi colonia.
Es por eso que tengo en varios lugares estratégicos de la casa armas blancas (cutters, espadas de esgrima, cuchillos, pinzas) por si me toca presenciar un robo a mi casa.
Sufro de otras paranoias por vivir en este país, ya que uno de mis más grandes miedos es el secuestro.
Y bueno, cuando andube con Ximena era paranoico cuando ella me manipulaba.
Sigo siendo propenso a ese tipo de relaciones.
Aqui termina mi post. Está cucho, pero espero que se hayan divertido.
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